LA BODEGA DEL MES: CELLER DEL ROURE


LA BODEGA DEL MES: CELLER DEL ROURE

Proyecto:

Nuestra bodega seleccionada para el mes de marzo es Celler del Roure. Para el mes más valenciano del año escogemos una bodega valenciana que trata cada día de recuperar y poner en valor lo mejor de nuestra historia.

Y es que el proyecto de Celler del Roure, es un proyecto familiar capitaneado por Pablo Calatayud, una persona enamorada del mundo del vino que ha conseguido además de elaborar grandes vinos recuperar la variedad mandí, una variedad local casi extinguida.

Origen:

Celler del roure nace en el año 1996 como una pequeña bodega familiar con la ilusión de elaborar vinos tintos de guarda. Esta bodega nace con la ambición de recuperar métodos tradicionales de elaboración y antiguas variedades de la histórica zona donde se ubican: Les Alcusses.

 

Y es  así como hasta el año 2009 destinan las uvas cultivadas en sus 50 hectáreas de viñedo a la producción de dos vinos tintos: les alcusses y maduresa.

Hoy en día cultivan uvas mediterráneas en las 42 hectáreas de viñedo con las que cuentan en propiedad y en las otras 36 hectáreas en arrendamiento o contratos de larga duración sobre parcelas de suelos calizos en Moixent (Terres del Alforins D.O.P. Valencia).

Relación con Tavella:

La relación con Tavella es clara, como definen ellos mismos “el pasado es el futuro” y este es también es el objetivo del restaurante. Volver a los orígenes, recuperar lo antiguo para convertirlo en el presente y el futuro.

Tavella es “la búsqueda del origen” que consiste en recuperar el pasado, conservarlo, cuidarlo y convertirlo en futuro a través del espacio y a través de la oferta gastronómica. Del mismo modo que Celler del Roure nació con la vocación de recuperar y poner en valor lo mejor de su historia.

Variedades y línea de productos:

Variedades:

La variedad monastrell es la protagonista en Maduresa y Les alcusses, sus vinos más clásicos. Se tarta de vinos elegantes, maduros, criados en barricas y fudres de roble francés, para los que siempre buscan finura y frescura. En estos vinos encontramos su estilo mediterráneo más clásico.

Pero también elaboran cuatro vinos a los que denominan como “vinos antiguos”: Parotet, Safrà, Vermell y el blanco Cullerot. Y para ellos vinifican uvas tradicionales minoritarias como Mandó, Arcos, Garnacha tintorera, Verdil, Pedro Ximénez, etc. Después, la crianza se realiza en tinajas de barro enterradas que permanecían en la bodega fonda, una galería subterránea excavada hace 200 años y que alberga hasta 97 tinajas con diferentes capacidades que van desde los 600 hasta los 2.800 litros.

Línea de productos:

Colección de vinos clásicos: 

Maduresa: su vino más potente y elegante procedente de las mejores parcelas de Monastrell (la variedad reina del Mediterráneo) 12 meses en fudres y barricas. vi de finca.

 

 

 

 

 

 

Les Alcusses: principalmente Monastrell. Mezcla de variedades locales y francesas. Fruta roja y negra. Monte bajo. Rico y maduro. 12 meses en fudres y barrica. vi de poble

 

 

 

 

 

 

Colección de vinos antiguos:

 

Parotet: su gran vino antiguo. Arcos y Mandó. Tierras calizas y uvas tradicionales. Pureza y carácter. 12 meses en tinaja. vi de finca

 

 

 

 

 

 

 

Safrà: Mandó. Vendimia temprana y maceración suave. Un tinto con alma de blanco. Vibrante y vivo. 6 meses en tinaja. vi de finca

 

 

 

 

 

 

 Vermell: el más joven de la colección de vinos antiguos. Vendimia temprana de Garnacha Tintorera. Finura y fruta fresca, más roja que negra. Mediterráneo y delicioso. 4 meses en tinaja. vi de poble

 

 

 

 

 

 

 Cullerot: las tinajas de barro y las variedades ancestrales les ayudan a elaborar un vino blanco fresco y muy especial en una tierra de vinos tintos. 6 meses en tinaja. vi de poble

 

 

 

 

 

 

Producto seleccionado en Tavella/maridaje:

El maridaje propuesto para este mes de marzo es la cigala a la brasa con Cullerot 2017.

Las cigalas a la brasa cuentan, por una parte, con un intenso sabor a mar ligeramente dulzón, y, por otra, con las notas ahumadas que les aporta la brasa. Cullerot 2017 crea una gran armonía por los recuerdos que aporta de fruta blanca y cítricos y notas de mineralidad. Además, nos aporta cremosidad en boca, unos suaves amargos y una buena acidez, convirtiéndose así en el aliado perfecto para este plato.

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